México está lejos de haber dejado atrás la crisis de
violencia que enfrenta. Durante la gestión de Felipe Calderón de 2007 a 2012,
los homicidios dolosos per cápita aumentaron en más de 65%, mientras que los
secuestros se incrementaron en 250% y las extorsiones en 94%1. Para las zonas
más afectadas, el conflicto se ha traducido en graves daños en el patrimonio de
la ciudadanía. Observamos, por ejemplo, un aumento de 1,962% en robo de
vehículos para Nuevo León.
En ese contexto,
CIDAC ha desarrollado una metodología capaz de determinar
cuáles delitos efectivamente impactan la percepción de inseguridad de los
ciudadanos y en qué medida. Al combinar el impacto de estos delitos con la
probabilidad de que sucedan es posible conocer la gravedad del fenómeno en cada
entidad y también las características particulares de cada estado.
CUANDO SE TRATA
DE DELITOS, UNO MÁS UNO NO SON DOS
En el pasado, la aproximación que se utilizó para
conocer qué entidad era más insegura que otra fue simplemente sumar el número
total de delitos cometidos (por cada 100 mil habitantes) por estado y
ordenarlos de mayor a menor. Algunos estudios dedicaban un apartado a analizar
el comportamiento de delitos específicos como homicidios o secuestros, pero al
final todos los delitos, sin importar su tipo, tenían el mismo peso. Este
enfoque tenía un error fundamental: contar todos los delitos como si fuesen
igual de graves, como si causasen el mismo daño o generasen el mismo impacto.
Robar un refresco en una tienda no es igual a
secuestrar a una persona. Es cierto que ambas conductas suponen una conducta
ilegal y merecen una sanción, sin embargo, entre esos dos delitos existen tres
diferencias que no deben obviarse:
1) el primero no es un delito grave, el segundo sí;
2) vulneran derechos distintos y, por tanto, merecen
penas distintas;
3) el primero tiene un impacto mínimo en la percepción
de inseguridad de la población, mientras que el segundo genera una sensación de
alarma y modifica el comportamiento de los individuos.
Reconocer estas diferencias es necesario para entender
la realidad del país y fundamental para lograr una adecuada toma de decisiones
en el día a día de nuestros ministerios públicos.
COMO DIFERENCIAR DELITOS
La
respuesta legal
Diferenciar delitos y determinar cuál es la gravedad
de cada uno no debería ser una tarea difícil pues para eso sirve un Código
Penal. Este ordenamiento es una expresión legal de la moral social, de lo que
asumimos como correcto o incorrecto, y organiza las conductas de acuerdo al
tipo y gravedad del daño que causan. Sin embargo, el problema reside en que
contamos con 33 códigos uno federal y 32 locales-, muchos de los cuales son
obsoletos.
La
respuesta económica
Otra opción fue realizar un análisis de la
valoración económica del daño causado por cada delito sobre la víctima. Esta
valuación toma en cuenta el efecto negativo del delito sobre la integridad
física y psicológica de una persona, sobre sus bienes o propiedades y los
costos de transacción implícitos para reparar el daño. Al respecto, una
correcta determinación del impacto económico del delito debería ser equiparable
al monto de la reparación del daño a modo de restituir la situación patrimonial
o de vida que con anterioridad tenía el ciudadano.
En principio,
por lo tanto, todo delito que causa un daño puede ser reparado y como tal, la
reparación puede ser valuada de forma económica. Sin embargo, no existe
información suficiente para determinar el daño físico sobre la persona o su
propiedad de un delito, mucho menos para determinar el efecto psicológico
La
solución CIDAC
Frente a
estas problemáticas recurrimos a una tercera vía: utilizar el impacto que
genera cada delito sobre la percepción de inseguridad de los ciudadanos. De
forma general, la percepción de inseguridad o “miedo al crimen” se forma a
partir de la información que el individuo recibió en momentos anteriores: victimización
familiar, victimización personal, crímenes con violencia y delitos sobre la
propiedad en su entidad. Con esta información, el individuo valúa el impacto de
un delito futuro en su vida y lo jerarquiza respecto a otros delitos.
Resultados: hay delitos
que nos afectan más que otros
De acuerdo con el modelo utilizado, de un total de
33 delitos del catálogo de delitos del fuero común, solamente 8
delitos impactan de forma negativa la percepción de seguridad de los
individuos. Su orden y peso se determinó de acuerdo al impacto marginal que
genera un delito más sobre la percepción de inseguridad. En la siguiente tabla
se pueden observar los diez delitos que impactan la percepción de inseguridad y
en qué orden lo hacen.
El impacto que genera el secuestro en la sociedad es
tan grande que un aumento de 10 secuestros por cada 100 mil hab. Aumentan la
percepción de inseguridad en México en más de 5%. Para aumentar la percepción
de inseguridad en el mismo porcentaje con el delito de extorsión, se requiere
un aumento de 93 por cada 100 mil habitantes. Por lo tanto, una extorsión no
causa el mismo impacto que un secuestro y no deben ser contabilizados de la
misma manera.