domingo, 7 de junio de 2015

8 Delitos Primero- Índice Delictivo (CIDAC)

México está lejos de haber dejado atrás la crisis de violencia que enfrenta. Durante la gestión de Felipe Calderón de 2007 a 2012, los homicidios dolosos per cápita aumentaron en más de 65%, mientras que los secuestros se incrementaron en 250% y las extorsiones en 94%1. Para las zonas más afectadas, el conflicto se ha traducido en graves daños en el patrimonio de la ciudadanía. Observamos, por ejemplo, un aumento de 1,962% en robo de vehículos para Nuevo León.
En ese contexto, CIDAC ha desarrollado una metodología capaz de determinar cuáles delitos efectivamente impactan la percepción de inseguridad de los ciudadanos y en qué medida. Al combinar el impacto de estos delitos con la probabilidad de que sucedan es posible conocer la gravedad del fenómeno en cada entidad y también las características particulares de cada estado.

CUANDO SE TRATA DE DELITOS, UNO MÁS UNO NO SON DOS

En el pasado, la aproximación que se utilizó para conocer qué entidad era más insegura que otra fue simplemente sumar el número total de delitos cometidos (por cada 100 mil habitantes) por estado y ordenarlos de mayor a menor. Algunos estudios dedicaban un apartado a analizar el comportamiento de delitos específicos como homicidios o secuestros, pero al final todos los delitos, sin importar su tipo, tenían el mismo peso. Este enfoque tenía un error fundamental: contar todos los delitos como si fuesen igual de graves, como si causasen el mismo daño o generasen el mismo impacto.

Robar un refresco en una tienda no es igual a secuestrar a una persona. Es cierto que ambas conductas suponen una conducta ilegal y merecen una sanción, sin embargo, entre esos dos delitos existen tres diferencias que no deben obviarse:

1) el primero no es un delito grave, el segundo sí;
2) vulneran derechos distintos y, por tanto, merecen penas distintas;
3) el primero tiene un impacto mínimo en la percepción de inseguridad de la población, mientras que el segundo genera una sensación de alarma y modifica el comportamiento de los individuos.
Reconocer estas diferencias es necesario para entender la realidad del país y fundamental para lograr una adecuada toma de decisiones en el día a día de nuestros ministerios públicos.

COMO DIFERENCIAR DELITOS

La respuesta legal

Diferenciar delitos y determinar cuál es la gravedad de cada uno no debería ser una tarea difícil pues para eso sirve un Código Penal. Este ordenamiento es una expresión legal de la moral social, de lo que asumimos como correcto o incorrecto, y organiza las conductas de acuerdo al tipo y gravedad del daño que causan. Sin embargo, el problema reside en que contamos con 33 códigos uno federal y 32 locales-, muchos de los cuales son obsoletos.
La respuesta económica

Otra opción fue realizar un análisis de la valoración económica del daño causado por cada delito sobre la víctima. Esta valuación toma en cuenta el efecto negativo del delito sobre la integridad física y psicológica de una persona, sobre sus bienes o propiedades y los costos de transacción implícitos para reparar el daño. Al respecto, una correcta determinación del impacto económico del delito debería ser equiparable al monto de la reparación del daño a modo de restituir la situación patrimonial o de vida que con anterioridad tenía el ciudadano.
 En principio, por lo tanto, todo delito que causa un daño puede ser reparado y como tal, la reparación puede ser valuada de forma económica. Sin embargo, no existe información suficiente para determinar el daño físico sobre la persona o su propiedad de un delito, mucho menos para determinar el efecto psicológico
La solución CIDAC

 Frente a estas problemáticas recurrimos a una tercera vía: utilizar el impacto que genera cada delito sobre la percepción de inseguridad de los ciudadanos. De forma general, la percepción de inseguridad o “miedo al crimen” se forma a partir de la información que el individuo recibió en momentos anteriores: victimización familiar, victimización personal, crímenes con violencia y delitos sobre la propiedad en su entidad. Con esta información, el individuo valúa el impacto de un delito futuro en su vida y lo jerarquiza respecto a otros delitos.

Resultados: hay delitos que nos afectan más que otros


De acuerdo con el modelo utilizado, de un total de 33 delitos del catálogo de delitos del fuero común, solamente 8 delitos impactan de forma negativa la percepción de seguridad de los individuos. Su orden y peso se determinó de acuerdo al impacto marginal que genera un delito más sobre la percepción de inseguridad. En la siguiente tabla se pueden observar los diez delitos que impactan la percepción de inseguridad y en qué orden lo hacen.






El impacto que genera el secuestro en la sociedad es tan grande que un aumento de 10 secuestros por cada 100 mil hab. Aumentan la percepción de inseguridad en México en más de 5%. Para aumentar la percepción de inseguridad en el mismo porcentaje con el delito de extorsión, se requiere un aumento de 93 por cada 100 mil habitantes. Por lo tanto, una extorsión no causa el mismo impacto que un secuestro y no deben ser contabilizados de la misma manera.

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